Arquitectura en el Barroco

Arquitectura en el Barroco

La arquitectura en el barroco tenía estaba extendida casi toda Europa y América Latina. Aunque diferían en detalles y procedimientos.
¿Cómo es, entonces, que todos ellos son designados por un solo término?
Dos razones: resumir el arte de todo un período y su origen estético común.
En España el término «barroco» denotó originalmente a una perla irregular de forma extraña. Mientras que en Italia significaba un argumento pedante y contorsionado de poco valor dialéctico. Terminó convirtiéndose, en casi todos los idiomas europeos, en sinónimo de extravagante, deformado, anormal, inusual, absurdo e irregular.
El crítico suizo Heinrich Wolfflin y sus seguidores dieron a la palabra un significado más objetivo. Definieron como barroco aquellas obras en las que se podían ver ciertas características específicas.

Características del Barroco en la arquitectura

El uso del movimiento. Ya sea actual (una pared curva, una fuente con chorros de agua que cambian para siempre Forma) o implícita (una figura representada como haciendo una acción o un esfuerzo vigoroso).
El intento de representar o sugerir el infinito. Un fresco que daba la ilusión de un cielo ilimitado, un truco de espejos que alteraba las perspectivas y las hacía irreconocibles).
La importancia dada a la luz. Así como sus efectos en la concepción de una obra de arte y en el impacto final que creó.
El gusto por los efectos teatrales, grandiosos y escenográficos; Y la tendencia a ignorar los límites entre las diversas formas de arte ya mezclar arquitectura, pintura, escultura, etc.
Como en la arquitectura del Renacimiento, los dos tipos más populares de comisiones arquitectónicas durante la época barroca involucraron iglesias o palacios. En sus diferentes versiones se incluían respectivamente catedrales, iglesias parroquiales y edificios monásticos, mansiones de pueblo y de campo y sobre todo palacios reales.